El ex diario independiente de la mañana        

El ex diario independiente de la mañana

Distraídamente he cogido este diario, que afortunadamente ya no se presenta como el independiente de la mañana, instantes antes de tomarme mi habitual desayuno: café, zumo y media barrita con tomate. Total, 4.35 euros. Quería empaparme del actual Tour y de sus perdedores, artículo que había cotilleado en el digital y que pensaba ampliar en la versión en papel, pero como la curiosidad proletaria es tenaz, no fui directamente a los deportes sino que comencé por la portada.

Ya se la pueden imaginar: caso Gurtel, Correa, Esperanza Aguirre y demás daños colaterales, entre los que incluyo extractos de la temida revista de verano, ese think tank de conversos marxistas a sueldo de PRISA destinada a achicharrar las mentes de los incautos lectores de amable neoliberalismo… o sea, un montón de información superflua dispuesta a satisfacer al pequeño burgués durante su estancia playera. Sin embargo, nada más abrir el periódico, a puerta gayola y en tercera página, ofrecía una noticia lo suficientemente escabrosa como para indigestarle la cerveza al menos social liberal de los lectores: el gobierno del ogro Chávez estudia un proyecto de ley para eliminar la propiedad privada de los medios de producción a medio plazo. Jesús, María y José, y lo que es peor, quiere sustituir a los sindicatos por comités socialistas de trabajadores. Todo ello, por supuesto, con la oposición del 70% de los venezolanos según una encuesta fantasma muy del estilo del periódico. Para colmo de males, en el cuerpo de la notica se cita que el gobierno chavista está siguiendo al pie de la letra el Manifiesto Comunista en lo referido a la creación de ejércitos industriales. Madre mía, El País preocupándose por la libertad sindical venezolana cuando no lo hace por la española, y por supuesto, mucho menos por la del gobierno amigo de Uribe. Una pura contradicción informativa que no empresarial. 

Llegados a este punto, es necesario aclarar que nada se dice en el Manifiesto de la necesidad por parte de la sociedad comunista de crear ejércitos industriales, y sin embargo, lo que no dice la noticia es lo que sí dice Marx en su El Capital, apartado de Crítica de la economía política, respecto a la necesidad que tiene el capitalismo de mantener un ejército industrial de reserva cuya fuerza de trabajo resulta excedentaria respecto a las necesidades de acumulación del capital. De esta manera, este ejército de reserva ha servido y sirve a los empresarios para presionar a la baja a la propia clase trabajadora a la hora de reivindicar mejoras salariales y laborales. Por eso capitalismo y pleno empleo, o empleo con derechos, son conceptos incompatibles entre sí. 

Pero ya sabemos que en una economía tan globalizada como la nuestra, cualquier inconveniente en una zona del mundo puede causar un terremoto a kilómetros de distancia, así que aquellos pequeños burgueses propietarios de acciones en empresas españolas, no sé si aún tiene sentido hablar de la nacionalidad del capital, que operan en Venezuela y su área de influencia, habrán corrido a llamar a su agente de bolsa para que mueva de sitio sus acciones, es decir, el porcentaje de plusvalía convertido en capital destinado a lucrarse en un menor tiempo del que permite la economía productiva.
Pero hete aquí que tratándose de PRISA, este sarampión socialista tenía que encontrar, tarde o temprano, su vacuna o antídoto. (Hablando de contraparte, resulta lastimoso comprobar como este mismo medio de comunicación, más que celebrar el 40 aniversario de la Revolución Sandinista, lo que han hecho implícitamente ha sido celebrar la efectividad de la Contra, y para colmo tachando a Daniel Ortega de traidor, que sin duda lo es, pero que de no haberlo sido ahora tendría sobre su cabeza un artículo como el que le dedican a Chávez. Y es que entre ser calificado de traidor o dictador, Ortega ha elegido ser traidor que es mucho más cómodo).
Pero regresando a esa dura tostada que es El País de hoy, tengo que reconocer que la contranoticia se hacía esperar, pasaban las secciones y no veía nada que pudiese devolver la tranquilidad al burguesito de chiringuito, cierto que había una editorial calentita, cómo no, pero esperable (a Chávez se le llama truculento por ponerse al lado de Zelaya, algo que también han hecho Zapatero y Obama, pero como ellos velan por la Alianza de Civilizaciones…) hasta que por fin, donde menos me lo podía esperar, saltó la libre: en el apartado de obituario lucía refulgente la defunción del polaco Leszek Kolakowski bajo el siguiente epígrafe: el filósofo que trituró al marxismo. Uf, hasta la página 34 El País se había permitido jugar con la intranquilidad de los capitalistas. Eso sí, cual padre comprensivo, antes de llegar a la sección deportiva, el periódico volvía a poner las cosas en su sitio. A cuántos se le habría indigestado el triunfo de Contador si aún siguiesen con el regustillo de la noticia socializante sobre Hugo Chávez. 
Estaba claro que ante la ofensa de Chávez había que escribir un artículo demoledor, que no se andase por las ramas y que hiciese añicos el previsible resurgir del socialismo en el siglo XXI. Y a fe que lo han conseguido, la utilización tremendista del verbo triturar ya nos pone sobre la pista de cual es el tono del escrito. Por supuesto, el resto del obituario viene a remarcar la in-utilidad, in-viabilidad, im-posibilidad e in-humanidad que el marxismo (ubicado en el fango de la historia según el tipejo que escribe, que para colmo se apellida Rojo) ha significado para aquellas sociedades que se han acercado a él. 
Se trata pues de la vieja estrategia del palo y la zanahoria, es decir, la dirección de El País sabe que puede mantener a muchos lectores enganchados mediante el sobresalto continuo de que el fantasma marxista, aunque muy debilitado, aún no está muerto, y que no hay que bajar la guardia. En este punto, el periódico tiene total confluencia de pensamiento con José María Aznar y sus ladridos en la FAES, y ambas instituciones apuntan a Castro, Chávez o Morales como los diabólicos resucitadores del comunismo.
Sin embargo, este mismo diario también tiene que reconfortar a sus mismos lectores haciéndoles ver que nuestro capitalismo es la mejor de las opciones posibles, a pesar de que, aún habiéndose caído el bloque del Este, todavía quedan determinadas zonas del mundo con personajillos demagogos y populistas a los que vigilar muy de cerca. Sin duda, el rechazo a la posibilidad de construir un socialismo durante el siglo XXI equipara a la PRISA del PSOE con la Libertad Digital aznarista, ya que en el fondo defienden los mismos intereses de clase. 
Ojalá en este medio que se dice plural y progresista, algún día alguien pueda sostener, con el imprescindible derecho a ser rebatido por otras partes, que el comunismo no tiene un principio ni un final histórico, independientemente de la salud que tenga la lucha de clases en cada periódico, sino que se trata de una necesidad humana por conseguir una sociedad justa basada en la desaparición del estado burgués en favor de la libre organización de productores que se asocien para fabricar productos sociales a disposición de la comunidad. 
P.D: En el editorial del periódico se afirma que la Iglesia Católica ha reconocido que el derecho a la propiedad social no puede ser irrestricto. Santa María, madre de Dios, dónde vamos a llegar si hasta El País coloca ahora a la Iglesia como valedora de los derechos humanos. Quien te ha visto y quien te ve, Cebrián. 
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