El arbol artificial de Vallecas

Cuando Ecosistema Urbano ganó el concurso para desarrollar el boulevard del Ensanche de Vallecas, parecía que un soplo de aire fresco surgía en la arquitectura española.

Se podía ser ecológico, sostenible y crítico siendo además divertido, lúdico y buen arquitecto.

Este proyecto surge como respuesta al concurso de ideas para ordenar este boulevard situado al sur de Madrid.

Fruto de este nuevo urbanismo madrileño donde los espacios peatonales, o la escala urbana se han perdido. No se generan plazas ni espacios públicos de calidad, todo va dirigido al uso del coche y a un desarrollo insostenible.

Este proyecto proponía una crítica inteligente y útil contra este sistema de producir ciudad.

Contra la desertización  del entorno y la carencia de árboles se proponían unos árboles artificiales que generaran espacios agradables a los vecinos del lugar.

Mientras los árboles plantados crecen, se construyen estos espacios que debían funcionar como espacios de reunión.

Es decir, este proyecto surge como respuesta crítica al urbanismo del ayuntamiento de Madrid.

Gente apelotonada bajo el único árbol de Callao

¿Cómo es posible entonces que se lleve una réplica de esa pieza a Shanghái en el pabellón de la capital?

De todos es sabido la apropiación que el sistema hace de todas las corrientes críticas con él, pero en este caso es extraño que la misma ciudad que promueve un urbanismo salvaje, inhumano e insostenible, nos enseñe un intento honesto por parte de unos arquitectos independientes como un logro propio.

El pabellón ecológico y políticamente correcto de Madrid

El mensaje a los chinos es claro: Podéis seguir creciendo de manera desbordada y salvaje porque siempre se pueden poner parches a los desmanes.

No en vano si alguna ciudad tiene un urbanismo parecido al chino es Madrid.

MVRDV lo definió en una conferencia como “la única ciudad europea que crece como Las Vegas”.

Me pregunto si a Ecosistema Urbano  se da cuenta del mensaje.

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